En la Grecia antigua existe el acto de lanzarse a las aguas como método suicida, además ligado a las mujeres. Los "Cantos de mujeres" es un género de la poesía lírica griega que trata esta temática. Era representado por mujeres o niñas.
En el recuerdo sobre nuestros orígenes e intentando describir los actos creadores de nuestras madres, hay un escollo difícil de reproducir siguiendo el rastro en nuestra historia, en lo escrito y en lo dibujado. Este escollo se presenta cuando ellas mismas, se suicidan por tal de encarnar en una generación de las siete iniciales.
Al principio son dos mujeres, las nombraremos como Maria y Marta. Estas dos mujeres en su ciclo partenogénico se sincronizan y se embarazan, María de un varón y Marta de una hembra. En el Pozo Sagrado de Santa Cristina en Cerdeña, tenemos la representación simbólica del ciclo reproductivo de una mujer. Este conocimiento se ha perdido, pero los primeros descendientes de Marta y María lo sabían y lo representaron.
Estas dos mujeres venidas de allende, tienen una planificación familiar bien diseñada y vienen aquí a nuestra tierra a desarrollarlo. Este plan de 7 generaciones "hibrida" a su familia con dos familias de esta tierra, la de los negros y la de los rubios peludos.
Después de 7 generaciones, cuatro familias con cuatro diferentes colores de cabello.
María y Marta encarnan como hijas en una familia negra la una y en una familia rubia peluda la otra. Para iniciar las generaciones. De este modo se vinculan las historias familiares desde el alma y se integra el conocimiento ancestral de María y Marta en las dos familias humanas de esta tierra. La encarnación voluntaria de María y Marta en familias de esta tierra es un suicidio voluntario.
María reencarnada en mujer negra tiene cinco hijos, dos mujeres y tres hombres, por inseminación del semen conservado de Iezus el hijo de María. Marta reencarnada en rubia peluda tiene cinco hijos igualmente del semen conservado de Iezus, y continúan las generaciones.
No existe referencia alguna a un suicidio voluntario en nuestra cultura de tintes positivos. Es el acto más oculto, más incluso que la cualidad partenogénica del ciclo reproductivo de las mujeres humanas, que si encontramos representado como hemos visto.
Suicidio voluntario positivo lo puede vivir una persona que sabe de su inmortalidad y que usará diferentes vidas de su progresión de vidas para un objetivo ya sea personal o colectivo. En este caso la creación en siete generaciones de un tipo humano para habitar nuestra tierra, es un objetivo colectivo del que nos beneficiamos los herederos. El suicidio es un tabú en nuestra sociedad, está incluso penado en sociedades antiguas y en las religiones. Discutido por progresistas y conservadores como eutanasia en la actualidad lo convierten en un instrumento eugenésico. Un signo visible de cómo el conocimiento que trajeron nuestras madres ha sido pervertido por los que las negaron.
El legado de nuestras madres primordiales, la inmortalidad, la conciencia de ella, ha sido pervertido de modo que ahora son millones que mueren sin poder dar una condición auténtica a sus almas.
El olvido del griego antiguo y por tanto la mala traducción de sus signos hace que se interprete mal, el Canto de mujeres, y aunque veamos que los versos, versan un suicidio, luego el motivo original se pierde en la traducción.




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